
Los responsables de Eboca, junto al director del Teatro de Robres, el alcalde del municipio y, en el centro, Roberto Nistal, en el papel de El Apretador.
El Teatro de Robres ya tiene su propia colección de vasos de la empresa Eboca. La colección ha sido presentada este jueves en el corral de comedias de Robres, con el ánimo de convertir el café en un soporte cultural para acercar el teatro al día a día de las personas.
El acto, celebrado en un espacio único en Aragón y que reinterpreta los corrales del Siglo de Oro, ha reunido a público y organizadores en un ambiente cercano y participativo. Durante la presentación, los asistentes han podido disfrutar además de la interpretación de ‘El Apretador’, a cargo de uno de los actos más destacados de la compañía monegrina, Roberto Nistal, en una muestra más del espíritu divulgativo que acompaña al proyecto.
La colección, formada por seis diseños y una tirada de 200.000 unidades, propone un recorrido por la historia y la esencia del teatro popular. Cada vaso funciona como una pequeña pieza narrativa: explica qué es un corral de comedias, recupera figuras tradicionales como el propio ‘apretador’, trabajador de los corrales de comedias y encargado de maximizar el aforo, o desvela aspectos menos conocidos del funcionamiento escénico. Un relato fragmentado que invita a descubrir el teatro “sorbo a sorbo”.

La iniciativa pone el foco en la trayectoria del Teatro de Robres, que desde 1988 ha impulsado esta disciplina fuera de los circuitos urbanos, con más de 1.200 representaciones y propuestas tan reconocidas como su versión itinerante de La Celestina en formato bululú, una de las piezas más emblemáticas de su repertorio. Precisamente, esta misma línea de teatro cercano y accesible continuará este viernes con una nueva representación de “La Celestina, el bululú”, programada en las instalaciones de Eboca a partir de las 18.00 horas.
Más allá de la colección, el proyecto se enmarca en una estrategia más amplia que reivindica la cultura como parte de lo cotidiano. A través de un objeto de uso diario, el teatro se cuela en espacios inesperados, generando curiosidad, conversación y conexión con el territorio.
La colaboración entre Eboca y el Teatro de Robres ejemplifica, además, el papel que puede desempeñar la empresa privada en la dinamización cultural del medio rural, apoyando iniciativas que mantienen viva la tradición desde una mirada actual.
El mensaje que atraviesa toda la colección es claro: «el teatro no es solo memoria, sino una experiencia viva que sigue encontrando nuevas formas de llegar al público», explican desde Eboca.




















