
El Coro de los Hombres de Grañén acumula 26 años de trayectoria.
Grañén no celebrará este año la Fiesta de los Hombres. Sin embargo, la tradición, recuperada hace tres décadas, no se apagará del todo. El Coro de los Hombres, uno de los pilares históricos de esta jornada, ha decidido mantener su esencia y ofrecer una actuación este sábado, 11 de abril, coincidiendo con el primer fin de semana tras la Pascua.
La iniciativa parte del propio coro, que ha querido preservar el espíritu original de la celebración, ligado a la convivencia y a la música. Así, la agrupación cantará en la misa prevista a las 8.30 horas y, al finalizar, repartirá dulces y la tradicional barracha entre los asistentes, en un gesto que remite directamente a las raíces de la fiesta.
Con 26 años de trayectoria en su formato actual, el Coro de los Hombres es heredero de una larga tradición de voces masculinas en Grañén, que durante décadas han acompañado actos religiosos y sociales en la localidad. En la actualidad, la formación está integrada por 15 componentes de Grañén y de otras localidades próximas como Montesusín, Curbe o La Cartuja de Monegros, además de Zaragoza y Nueno.
El repertorio elegido para la ocasión refuerza ese vínculo con la memoria colectiva. El coro recuperará la Misa de Pío X, una pieza habitual durante años en muchas parroquias de la comarca y que no interpretaba desde 2012, según detalla su director, David Elbaile. Junto a ella, sonarán ‘Sois la sal de la tierra’ y el himno propio de la Fiesta de los Hombres. La actuación culminará con una de las piezas más emblemáticas de la agrupación: el coro de los esclavos de la ópera Nabucco, un canto a la libertad que el grupo interpreta con un significado especial y que, en esta ocasión, servirá también como símbolo de continuidad.
De forma habitual, y tras su recuperación hace tres décadas, la Fiesta de los Hombres incluía almuerzos populares, rondas por los bares y actuaciones musicales. Sin embargo, primero la pandemia y, después, la marcha de sus impulsores de la junta organizadora han ido mermando su continuidad. En su origen, la celebración estaba ligada a la elaboración de carrozas tiradas por caballerías y a las comidas campestres, reflejo de una tradición profundamente arraigada en la vida social del municipio.
Tras el impulso logrado en 2024, la participación volvió a resentirse en 2025, a pesar del amplio programa diseñado, hasta desembocar en la suspensión de este año.
«No ha sido posible sacarla adelante, a pesar de que lo hemos intentado», explican desde la organización. «El año pasado no salieron las cosas como esperábamos y a raíz de ello, ha costado reunir apoyos suficientes, pero no cerramos la puerta a volver a intentarlo y recuperar la fiesta», señala el concejal y componente de la última junta organizadora, Aarón Pinos.




















