Aitor Abadías, de competir contra el cronómetro a celebrar cada paso: «Ahora las metas son otras»

Un año después de afrontar un cáncer y tres operaciones, el deportista de Lanaja vuelve a disfrutar de su pasión con una nueva forma de entender los retos y la vida.

Aitor Abadías, en el pinar de Lanaja donde tantas veces ha preparado retos deportivos y oposiciones.

Hace poco más de un año, Aitor Abadías pensaba en competiciones, entrenamientos y nuevos retos. En mayo de 2025 atravesaba un buen momento personal y deportivo. De hecho, venía de proclamarse campeón de Aragón de duatlón en categoría V1, había sido subcampeón de España de larga distancia y acababa de imponerse en la 10K de Casetas.

 

Doce días después de ese último hito deportivo, acudió a Urgencias en el Hospital Universitario de Huesca por lo que él mismo define como «un pequeño dolor de tripa». A partir de ahí, todo cambió. Las pruebas terminaron revelando un problema mucho más serio. Mucocele apendicular fue el diagnóstico. Un tumor en la apéndice que había afectado a otros órganos, lo que desembocó en tres operaciones, semanas de hospitalización y una recuperación larga en la que tuvo que cambiar por completo su manera de medir los avances.

 

Ahora, algo más de un año después, lleva un tiempo contando su experiencia en redes sociales con una intención muy concreta. Su objetivo es que pueda servir a otras personas que estén pasando por una situación similar. Comparte los días buenos, los malos, las pequeñas victorias y, sobre todo, lo aprendido durante el proceso.

 

Uno de los momentos que mejor resume todo lo vivido ocurrió al principio, cuando viajó a Zaragoza para una consulta médica. Aitor había pensado aprovechar el desplazamiento para comprarse unas zapatillas nuevas con las que afrontar sus siguientes retos deportivos. Le acompañaban su mujer, María Barcos, y Miguel López, uno de sus mejores amigos y también su entrenador.

 

En aquella consulta, sin embargo, entendió por primera vez la magnitud de lo que tenía delante. El cirujano tomó un folio en blanco y comenzó a dibujarle la intervención y todo lo que podía implicar. «Ahí dije: vale. Aunque llegue a recuperarme al cien por cien, mi vida ya no va a ser la misma», recuerda. A pesar del golpe, al salir fue a comprar aquellas zapatillas. Y acabó estrenándolas.

 

Ese detalle, visto ahora, resume bastante bien una parte importante de su carácter. Bombero en el Ayuntamiento de Huesca, padre de familia y deportista desde siempre, Aitor estaba acostumbrado a plantearse objetivos, entrenar y avanzar poco a poco. Cuando llegó la enfermedad, hizo lo mismo.

Aitor Abadías, a la salida del hospital, con los brazos en alto tras una de las etapas más duras de su proceso.

El 10 de julio entró por primera vez en quirófano. Volvió a ser operado el día 24 tras sufrir una hemorragia interna y todavía tendría que afrontar una tercera intervención. Hubo días de UCI, incertidumbre y una pérdida de fuerzas que le obligó a empezar prácticamente desde cero. «Se aprende a marchas forzadas. Si te niegas a afrontar la nueva situación, estás perdido», explica.

 

Lo que antes eran kilómetros, tiempos y clasificaciones se convirtió en algo mucho más básico: levantarse de la cama, caminar unos minutos, comer o permanecer de pie. Aitor trasladó a la recuperación la misma mentalidad que había aplicado durante años al deporte. «Intenté aplicar todo a la nueva situación. En el hospital vas poniéndote pequeños retos y luego en casa también», dice. Para no perder de vista los avances comenzó incluso a escribir un diario. Cada día anotaba algo positivo, aunque fuera mínimo. «Eran pequeñas metas diarias», resume.

 

Volver a celebrar cada paso

La recuperación empezó a llenarse de nuevas primeras veces. El 21 de agosto caminó durante cinco minutos. El 30 de septiembre volvió a subirse a una bicicleta. El 17 de diciembre consiguió correr durante tres minutos. «Fue lo que más me costó recuperar. Cuando volví a casa apenas podía andar. El primer día caminé un minuto y al final de la semana ya eran siete; a la siguiente, quince. A la tercera había cogido unas pesas y a la cuarta me subí encima de una bici», explica.

 

Después llegaron el snowboard, la escalada, la natación en aguas abiertas y, poco a poco, las carreras. «Día a día, poquito a poco. Pequeños pasos», señala. Y aquellas zapatillas compradas en Zaragoza acabaron saliendo de la caja. De hecho, este verano volvió incluso a ponerse un dorsal en una carrera popular. Esta vez, sin embargo, no buscaba un tiempo ni una clasificación. «Fue súper gratificante, porque vi las competiciones desde otro punto de vista», explica.

Aitor Abadías, el 30 de septiembre de 2025, el día en que volvió a subirse a una bicicleta durante su recuperación.

Hoy Aitor vuelve a correr, nadar y pedalear, aunque todavía arrastra secuelas digestivas. Pero el cambio más importante no está solo en lo físico. También ha cambiado su manera de entender los retos. «He tenido que despedirme de la persona que era y afrontar que ahora las metas son otras», dice.

 

La enfermedad le ha enseñado también a aceptar que no siempre se puede con todo. «No somos invencibles y los profesionales están para eso. Yo he buscado ayuda profesional», dice. A quien esté empezando ahora un proceso parecido le recomienda apoyarse en la familia y los amigos, pedir ayuda cuando sea necesario y no desesperarse ante la lentitud de los avances. «Hay que valorar lo positivo que haya pasado ese día y utilizarlo para seguir avanzando. Es un proceso muy lento: hay que ser constante, tener paciencia y seguir», concluye.

 

Durante años, Aitor Abadías aprendió a competir mirando el reloj. Hoy sigue teniendo metas. Pero algunas ya no se miden en segundos.

AGENDA

 

Tres espacios para disfrutar de Los Monegros con conciertos del Sonna

Al escenario ubicado ante la fachada de La Cartuja de las Fuentes se suman la Fuente de los Recuerdos de Fraella y el Rincón del Olivar de Alberuela de Tubo. Más información. 

 

Ciclo Emociónate

El ciclo cultural comarcal recorrerá La Almolda, Sangarrén, Tardienta, Leciñena y Robres con actuaciones desde julio hasta noviembre. Más información.