
Niños y niñas han vuelto a mantener viva esta tradición en Alcubierre.
Alcubierre ha vuelto a celebrar este miércoles su tradicional fiesta de la Vieja Remolona, una de las costumbres más singulares y queridas de Los Monegros. Como marca la tradición, el acto ha tenido lugar el tercer miércoles de Cuaresma y ha logrado reunir a un gran número de niños y niñas, acompañados de varios adultos, entre ellos, abuelos y abuelas que vivieron en su día esta jornada cargada de simbolismo y convivencia.
La celebración ha comenzado en la Plaza del Olivo, desde donde los participantes han iniciado su recorrido por las calles del pueblo portando el pelele de la Vieja Remolona y varias cestas. Acompañados por familiares y vecinos, los más pequeños han ido casa por casa entonando la canción popular asociada a la celebración y recogiendo huevos, dulces y pequeñas propinas. De forma habitual, los huevos se intercambian después en las tiendas del municipio para preparar una merienda colectiva.
Como en años anteriores, no solo han participado los niños y niñas que viven en Alcubierre. Varias familias con raíces en la localidad han aprovechado la jornada para regresar al pueblo con sus hijos y nietos y así mantener viva una tradición que sigue transmitiéndose de generación en generación.
Durante el recorrido, los niños han cantado la letra que acompaña a esta tradición desde hace décadas:
«La vieja remolona/ no quiere comer pan/ solo chocolate y chullas si le dan/ Los chicos de la escuela/ todos suplicamos/ que cuando cante el gallo/ nos den lo que buscamos/ ¡Qui-qui-ri-qui!/ ¿Nos dan para la vieja?/ ¡Con una estaca vieja!».

Los niños y niñas han ido casa por casa recogiendo huevos, dulces y alguna propina.
El significado de la celebración se remonta a antiguas tradiciones vinculadas al ciclo del invierno y la llegada de la primavera. Según explica Alberto Lasheras, investigador y vecino de Alcubierre, tiene raíces religiosas y paganas, ya que entronca con la Cuaresma y el carnaval. «Los niños -señala- simbolizan lo nuevo, lo que está por venir, y la Vieja, y de allí el adjetivo de remolona, el largo y frío invierno, que se resiste a marchar», explica.
A lo largo de los últimos años, la celebración también ha evolucionado. Antiguamente estaba reservada únicamente a los chicos, mientras que las niñas celebraban otros actos como Santa Águeda. Sin embargo, desde hace varios años la participación se abrió también a las niñas.
Para muchos vecinos, además, la jornada tiene un fuerte componente emocional. José Manuel Suñén, que ha acompañado en esta ocasión a su nieto, recuerda cómo se vivía esta celebración décadas atrás. «En aquellos tiempos era todo un acontecimiento; había pocos alicientes y se esperaba con gran ilusión», señala. Entonces, según explica, «se confeccionaban seis o siete Viejas y los críos, mucho más numerosos, recorrían el pueblo por cuadrillas». También había otras diferencias. «Nos daban unos espetos de metal donde íbamos clavando lo que recogíamos: naranjas, chorizo…», recuerda el vecino.
La tradición sigue manteniendo su esencia y continúa despertando el interés de vecinos de todas las edades. Además, Alcubierre no es el único lugar donde se conserva esta costumbre. En Torres de Montes, en la Hoya de Huesca, se celebra una tradición muy similar, protagonizada por O Viejo Remolón, que comparte el mismo simbolismo y también recorre las calles acompañado por niños y vecinos.





















