
La presentación del festival ha tenido lugar este martes en la sede de la Diputación de Huesca.
Del 29 de junio al 4 de julio, Sariñena volverá a convertirse en un punto de encuentro internacional para la música. Niños, jóvenes y adultos llegados desde Japón, Perú, Montenegro, Bielorrusia y diferentes puntos de España compartirán una semana de formación, convivencia y actuaciones en el marco de la quinta edición del World Music Connecti-ON Festival. La actividad llega este año cargada de novedades.
La principal es la ampliación de disciplinas musicales. El piano ya no es el único protagonista. La programación formativa incluirá además canto lírico, violonchelo moderno y barroco, guitarra clásica y eléctrica, batería, marimba y saxofón.
Durante seis días, el festival combinará clases magistrales, ensayos, música de cámara, conciertos de alumnado y profesorado, actividades didácticas para niños, encuentros formativos, actuaciones gratuitas abiertas al público y propuestas de carácter social dirigidas a personas mayores. La programación incluirá además la grabación de un videoclip participativo en las calles de Sariñena y sesiones dedicadas a la inteligencia artificial, el autotune y las nuevas salidas profesionales de la música. Todo ello de la mano de un equipo docente integrado por reconocidos profesionales con trayectoria artística y pedagógica internacional.
La presentación del festival ha tenido lugar este martes en la Diputación Provincial de Huesca. Allí, el diputado de Cultura, Carlos Sampériz, ha destacado la capacidad del certamen para combinar excelencia artística y arraigo territorial. «No es solo una cuestión de turismo cultural, sino que es una cuestión de integración y de conocimiento», ha señalado, destacando que el festival reúne a personas procedentes de culturas muy diferentes que comparten una misma pasión por la música. «Es un éxito crear desde lo rural a lo internacional, desde Sariñena hasta Japón y traer estas propuestas a nuestro territorio», ha añadido.
Y es que la diversidad es otra de las señas de identidad del festival, que ya cuenta con alrededor de 25 inscritos, desde niños de 10 años hasta una alumna de 76, pasando por músicos profesionales, estudiantes de conservatorio y personas que se encuentran en sus primeras etapas de aprendizaje. Además, la organización ha vuelto a impulsar becas y diferentes apoyos para facilitar la participación de alumnado del territorio, con una destacada presencia de estudiantes procedentes de escuelas de música cercanas, como las de Monzón, La Almolda y la propia Sariñena.
La concejala de Cultura del Ayuntamiento de Sariñena, Alba Riera, ha subrayado que alcanzar la quinta edición consecutiva demuestra la madurez de un proyecto que «se ha convertido en una cita cultural de referencia no solo para Sariñena, sino para Los Monegros y todo Aragón». En su opinión, el festival representa una forma de entender la cultura como una herramienta capaz de «construir comunidad, generar oportunidades y vertebrar el territorio».
La directora artística y presidenta de la Asociación Cultural Monegros 88 Keys, Nati Ballarín, ha explicado que esta edición tiene un valor especial porque confirma la consolidación de una iniciativa nacida desde el territorio. «El World Music Connection Festival nació con una idea muy clara: mostrar que la música puede conectar personas, culturas, generaciones y territorios, y que esa conexión no tiene por qué producirse únicamente en las grandes capitales o en los grandes auditorios. También puede nacer aquí, en Sariñena, en Los Monegros», ha afirmado.
Bajo el lema implícito de convertir Sariñena en una «colonia de artistas», el festival va más allá de su dimensión formativa. De hecho, tal y como ha explicado Ballarín, los inscritos “no solo vienen a recibir una clase individual; vienen a convivir con otros instrumentos, escuchar otros repertorios, participar en conciertos y entender que la música es diálogo».
El plantel docente volverá a reunir a músicos de prestigio nacional e internacional. Así, entre ellos, figuran la pianista japonesa Natsuki Nishimoto, el violonchelista barroco Alfons Rochera, el guitarrista Darío González Ibarz, la soprano montisonense Eugenia Boix, el saxofonista Fernando Lleyda, el percusionista Carlos Mercado, el pianista y compositor Antonio Ballestín y la propia Nati Ballarín. También forma parte de la iniciativa el pianista acompañante y además, asesor legal de la asociación promotora, José Andrés Merino.
Junto a su dimensión formativa e internacional, el festival mantiene una fuerte vocación social. Una de sus señas de identidad será nuevamente la programación dirigida a las personas mayores de la residencia de Sariñena, donde se desarrollarán los microconciertos ‘La música que abraza’, ‘Notas que reconfortan’ y ‘Melodías que cuidan’. «La música no puede quedarse solo en las aulas o en los escenarios. La música debe cuidar, acompañar y emocionar», ha defendido Ballarín. Para la organización, estas actuaciones tienen un doble valor: acercan la música a quienes más pueden disfrutarla y enseñan al alumnado que interpretar también significa comunicar, escuchar y compartir.
La programación arrancará el 29 de junio a las 21.00 con el concierto inaugural de Arianna Roselló, ganadora en su categoría del Concurso Internacional de Piano José Porta. Al día siguiente comenzarán las actividades sociales en la residencia y un concierto abierto al público en la plaza del Ayuntamiento de Sariñena. «Queremos que la música salga a la calle, que se mezcle con la gente y que el público sea protagonista», ha señalado la directora artística.
El 1 de julio el festival viajará hasta Lastanosa para ofrecer un concierto en un entorno íntimo y singular. Al día siguiente, el Museo de la Laguna acogerá un concierto didáctico dirigido al público infantil, además de una nueva actividad en la residencia. La jornada incluirá también una de las grandes novedades de esta edición: una charla-coloquio sobre estudios musicales, nuevas tendencias, inteligencia artificial y autotune. «Los jóvenes necesitan referentes, información y herramientas reales», ha explicado Ballarín al justificar la inclusión de este encuentro. Por la noche, la música llegará a las piscinas de San Juan del Flumen.
El viernes 3 de julio continuarán las actividades para la infancia y la juventud en el Museo de la Laguna, antes de trasladarse a La Cartuja de Monegros para una actuación al aire libre. Finalmente, el sábado 4 de julio tendrá lugar el concierto de clausura y la entrega de diplomas en la ermita de Santiago de Sariñena, uno de los espacios más emblemáticos del municipio.
Más allá de la programación, la organización reivindica el impacto que el festival genera en el territorio. «Es una manera de decir que Los Monegros también pueden ser un lugar de creación internacional, que Sariñena puede ser una colonia de artistas y que la música, cuando se comparte, tiene la capacidad de transformar un territorio», ha concluido Ballarín.





















