Los agricultores de Alcubierre suman ya tres días defendiendo la zona de San Simón: «Vamos a conseguirlo»

Los profesionales del campo se suben cada día al tractor para colaborar con los equipos de extinción.

Tres de los agricultores que han trabajado de forma intensa en las labores de contención del fuego.

La carretera A-129 se ha convertido estos días en una frontera decisiva en la lucha contra el fuego en la sierra de Alcubierre. A un lado, San Simón y Las Tres Huegas, ya golpeadas por las llamas, y al otro, el entorno de las trincheras de la Ruta Orwell y una amplia masa forestal que el operativo intenta proteger por todos los medios.

 

En esa defensa trabajan desde hace tres días los medios de extinción y, junto a ellos, los agricultores de Alcubierre. Se han subido al tractor una y otra vez para ayudar a proteger su pueblo, su sierra y su forma de vida. Han labrado, han echado agua, han abierto franjas de seguridad y han acudido allí donde el operativo los necesitaba.

 

La zona de San Simón concentra una de las principales preocupaciones del incendio. Allí, el objetivo es impedir que las llamas salten la carretera y entren en la gran masa forestal situada al otro lado, en el entorno de la Ruta Orwell, uno de los parajes más conocidos y visitados de la Sierra de Alcubierre.

 

«Había que parar el fuego y evitar que cruzara la carretera, ya que al otro lado tenemos toda la sierra, la parte más grande y boscosa, y si pasa… Pero no pasará», explica Miguel Biarge, agricultor de Alcubierre, convencido de que la batalla se puede ganar.

 

Miguel resume en pocas palabras lo que han hecho estos días: «Labrar, echar agua y labrar». Esa ha sido la tarea en Alcubierre, en Robres y de nuevo en la zona de San Simón. Una labor repetida durante horas.

 

No han sido pocos. De media, cada día se han organizado grupos de 15 o 16 agricultores, con apoyo también de pueblos cercanos. Cada uno ha aportado lo que tenía: maquinaria, cubas, aperos, conocimiento del terreno y muchas horas de esfuerzo. «Todos ayudan», resumen.

 

Para Sergio Aguilar, uno de los agricultores que ha participado en los trabajos, la reacción fue casi automática. «Sabemos de lo que vivimos aquí y, cuando ves el fuego, no piensas ni en el peligro ni en nada. Ves el fuego y vas», señala. La prioridad era clara: proteger el pueblo, las granjas y, sobre todo, impedir que el incendio cruzara la A-129 hacia la otra parte de la sierra.

 

«La cosa era que no saltara al otro lado, que no cruzara la carretera y cogiera la sierra entera», insiste Aguilar. Esa posibilidad es la que ha mantenido en tensión al pueblo y al operativo durante las últimas horas.

 

Los agricultores han visto de cerca el trabajo de los equipos de emergencia. Hablan de una lucha directa, casi cuerpo a cuerpo, especialmente en la zona de la carretera. «Se portaron. Estuvieron ahí, esperando hasta el último momento, y cuando actuaron lo hicieron con todo. Combatiendo el fuego con fuego, marchando coordinados y unidos. Consiguieron alejar el peligro», relata Jesús Lasheras, que destaca especialmente la labor de la UME y de los retenes del Gobierno de Aragón.

 

La noche fue uno de los momentos más intensos. Después de una tarde marcada por el viento, que llegó a complicar mucho la intervención y obligó a retirar medios por seguridad, la bajada de las temperaturas, el aumento de la humedad y la pérdida de intensidad del viento abrieron una ventana de trabajo. Fue entonces cuando las cuadrillas terrestres pudieron avanzar con más margen.

 

Algunos agricultores estuvieron hasta las tres y media o las cuatro de la madrugada. Primero acudieron a Robres, donde también hacían falta tractores, y después regresaron a Alcubierre para reforzar la defensa de San Simón. «Fuimos por la tarde pronto porque hacían falta más tractores en la zona de Robres, pero luego, cuando iba a echar la noche, nos unimos a la gente del pueblo y nos quedamos aquí, en nuestra zona», explican.

Anabel Berdún, en el obrador de su panadería de Alcubierre.

Avituallamientos y bocadillos

Los agricultores, al igual que los equipos de extinción, han contado con el apoyo y colaboración de la gente del pueblo, que se ha volcado preparando avituallamientos, bocadillos y agua. Comercios, panaderías y en especial, mujeres y jóvenes se han organizado para preparar bocadillos, agua y avituallamiento para quienes combaten el incendio sobre el terreno.

 

Por ejemplo, Anabel Berdún ha hecho estos días una masada más de pan, con la que preparar los bocadillos. “Hay mucha unión, todo el mundo aporta; somos una piña», explica, emocionada por una respuesta que considera imprescindible en un momento así. Esa unidad, dice, está siendo «necesaria» y además, cree que debería mantenerse más allá de la emergencia.

AGENDA

 

Del 29 de junio al 4 de julio: World Music Connecti-ON Festival

Habrá exhibiciones y conciertos del alumnado, que llega procedentes de diferentes puntos de España, pero también de Japón, Perú, Montenegro o Bielorrusia. 

 

18 y 19 de julio: Torneo Internacional de Ajedre de Alcubierre

El invitado de este año será el campeón del mundo de ajedrez para ciegos, Daniel Pulvett. El ajedrecista protagonizará una exhibición de partidas simultáneas.