
La procesión tiene lugar al anochecer del día de la patrona.
Los faroles del Rosario de Cristal de Perdiguera han vuelto a iluminar las calles en uno de los actos más participativos de las fiestas de Santa Beatriz, en el que se imponen el silencio y la devoción al anochecer de cada 29 de julio desde hace casi un siglo.
15 faroles, uno por cada misterio, a cruz guía, y los pasos del Ángelus y de la patrona, todos en cristal, son sacados cada uno por un descendiente de las familias que costearon su construcción en el año 1928.
Para Blanca Murillo, la primera mujer en llevar un farol (pero ya no la única) y la cuarta de su familia en portar el farol del Misterio Gozoso, es un acto en el que no puede evitar emocionarse, cuenta momentos antes del inicio.
Como ella, muchos jóvenes han tomado el relevo generacional, acompañados por miembros veteranos de sus familias, que les ayudan a prepararse, encienden las luminarias de los faroles y les acompañan durante todo el recorrido, asegurándose de que discurre sin problema.
La procesión, que tiene comienzo y fin en la iglesia parroquial, se produce en absoluto silencio, roto sólo en su último tramo con el canto de los diferentes misterios gloriosos a la Virgen. Al regresar al templo, se cantan los gozos a Santa Beatriz.
Las fiestas, que comenzaron el pasado martes, se extenderán hasta el domingo con orquesta cada noche, la comida de peñas del viernes o el parque acuático en las piscinas. El sábado llegará uno de los actos destacados del programa: la carrera pedestre que conmemorará 500 años de la Corrida de la Espada.






















