
Mascún Ariste, concejal de Fiestas del Ayuntamiento de Sariñena.
Sariñena afronta un nuevo San Antolín con una programación que mantiene el salto dado durante los últimos años y refuerza especialmente su propuesta musical, con Bombai, Los Inhumanos, Puro Relajo, La Banda Sabinera o Flashback 2000 y con una característica común: todos los grandes conciertos serán gratuitos. A ello se suman las vaquillas, recuperadas el pasado año, una amplia oferta infantil y familiar y propuestas que han nacido directamente de las peñas y de la iniciativa vecinal.
Detrás del programa está el trabajo coordinado durante meses entre el Ayuntamiento, la Comisión de Fiestas, la Agrupación de Peñas, el Casino y numerosos colectivos. Su concejal de Fiestas, Mascún Ariste, reivindica precisamente esa colaboración y un modelo que busca sacar San Antolín a la calle, ampliar públicos y conseguir que las fiestas sean cada vez más compartidas.
Si tuviera que señalar tres apuestas o tres razones por las que el programa de San Antolín 2026 da un paso adelante, ¿cuáles serían?
La primera sería que queremos que prácticamente toda la fiesta esté en la calle. La segunda, la calidad de las actuaciones, y la tercera, que podamos ofrecerlas de manera gratuita para todo el mundo. Si miras lo que cuestan las entradas para ver algunos de estos grupos fuera de Sariñena estamos hablando de 25, 30 o incluso 40 euros. Aquí vamos a poder disfrutar de Puro Relajo, La Banda Sabinera, Bombai y el resto de propuestas gratuitamente y en la calle, y creo que eso hay que ponerlo en valor.
Y añadiría otra cuestión que para mí es muy importante, aunque no sea un acto concreto del programa: el buen entendimiento y el trabajo conjunto que estamos teniendo con la Agrupación de Peñas y también con el Casino. En este último caso, ha habido además un cambio de junta y una apuesta por no cobrar entrada en sus propuestas de tarde. Todo eso hace que podamos hablar de unas fiestas populares de verdad, abiertas a todo el mundo.
El año pasado ya se produjo un salto importante en la programación musical y este año se mantiene la apuesta. ¿Qué respuesta tuvieron para decidir continuar por esta línea?
La respuesta del año pasado fue increíble. Tuvimos alrededor de 1.600 personas un jueves en el recinto ferial y entre 1.800 y 2.000 el viernes, con Bustamante y La Fuga. Eran cifras que, sinceramente, yo mismo no esperaba, sobre todo teniendo en cuenta que estábamos hablando de días entre semana. Eso nos confirmó que había público y que merecía la pena seguir apostando por esta línea. Este año, además, hemos buscado grupos más trasversales, que puedan gustar a diferentes generaciones.
Hemos intentado subir el nivel general de la programación de la plaza y, sobre todo, diversificarla. Tradicionalmente podía estar más enfocada a un público de cierta edad, y nuestra idea es que haya propuestas para todos los gustos. Tenemos las rancheras de Puro Relajo, la jota y la música más tradicional, Los Inhumanos para quienes quieran recordar los años 80 y 90, La Banda Sabinera con otro tipo de público y Bombai para cerrar el sábado con una propuesta más juvenil. El objetivo que nos marcamos es muy sencillo: que pueda acudir una persona de 10 años junto a otra de 70 y que ninguna de las dos piense: «¿Qué pinto yo aquí?». Queremos algo popular, muy festivo y en lo que todo el mundo pueda pasarlo bien.
Bombai, Los Inhumanos, Puro Relajo, La Banda Sabinera, Flashback 2000… y todos con acceso gratuito. ¿Cómo se consigue armar un cartel de este nivel sin cobrar entrada y por qué se ha elegido ese modelo?
Se consigue apostando mucho y, sobre todo, trabajando conjuntamente con las asociaciones. Aquí hay que reconocer especialmente el esfuerzo de la Agrupación de Peñas. Por ejemplo, la actuación del último día ronda los 40.000 euros y asumimos el coste aproximadamente a partes iguales entre el Ayuntamiento y la Agrupación. Lo mismo sucede con la programación del viernes, donde tendremos un Flashback de los años 90 y 2000, un festival basado en los grandes éxitos de aquella época. Entre viernes y sábado, Ayuntamiento y Agrupación hacemos una aportación muy importante para poder ofrecer esos conciertos gratuitamente.
Esa es precisamente una de nuestras principales apuestas: conseguir que las fiestas sean accesibles para todos. Pero también aprovecho siempre para animar a la gente a hacerse socia de la Agrupación de Peñas o del Casino. Cuanto mejor les vaya a nuestras asociaciones, mejores fiestas podremos organizar entre todos. Si ellos elevan su apuesta, el Ayuntamiento también tiene que estar a la altura.
Las vaquillas regresan por segundo año consecutivo después de su recuperación en 2025. ¿Cómo funcionaron el pasado año y por qué han decidido mantenerlas?
La recuperación llevaba ya tiempo encima de la mesa. En 2024 se intentó, pero cuando surgió la propuesta la programación estaba prácticamente cerrada, quedaba apenas un mes y era necesario hacer modificaciones y asumir un coste importante, así que materialmente era muy complicado.
Finalmente pudieron recuperarse el año pasado gracias a mucha colaboración y, sobre todo, a la implicación de gente joven. Eso es precisamente lo que más valoro de las vaquillas. Se ha formado una comisión taurina con jóvenes que no se han limitado a decir que querían recuperarlas, sino que se han puesto a trabajar para hacerlas posibles. Están ayudando en el montaje y desmontaje, han buscado colaboraciones, preparan un almuerzo, se han preocupado por las ganaderías… Han demostrado que, si quieren una actividad, también están dispuestos a implicarse en ella. Y eso para nosotros tiene muchísimo valor.
También hemos buscado que las reses sean adecuadas para Sariñena, donde no existe una tradición taurina tan grande como en otros lugares, de forma que quien quiera entrar pueda hacerlo con cierta tranquilidad. Y el último día volveremos a tener el Grand Prix. Fue una petición de gente joven y, siempre que sea posible y esté dentro de nuestras posibilidades, intentaremos responder a aquello que nos demanda la población.
¿Qué es lo más difícil de organizar unas fiestas como San Antolín que normalmente el público no ve?
Probablemente coordinarlo todo. Cuando alguien ve el programa terminado parece que simplemente se han colocado una serie de actividades una detrás de otra, pero detrás hay muchísimos meses de trabajo, reuniones, llamadas, presupuestos, cambios de última hora y muchas personas implicadas.
Además, no se trata solo de contratar actos. Tienes que conseguir que los horarios encajen, que diferentes colectivos no hagan actividades al mismo tiempo para el mismo público, repartir espacios, coordinar necesidades técnicas, seguridad, montajes y desmontajes… Y siempre aparece algún imprevisto.
Lo más importante es precisamente esa coordinación y que haya buena comunicación entre Ayuntamiento, Comisión de Fiestas, Agrupación de Peñas, Casino y el resto de asociaciones. Cuando todos entendemos que no estamos organizando nuestra actividad particular, sino unas fiestas para todo Sariñena, las cosas funcionan mucho mejor.
En el programa hay una apuesta importante por los niños y las familias, con fiesta acuática, espuma, animaciones, taller de cómics, motos eléctricas, hinchables o karts. ¿Qué importancia tiene que los más pequeños también tengan su propio San Antolín?
Es fundamental. Ya el año pasado incrementamos las actividades infantiles y este año hemos vuelto a reforzarlas. Aquí también ha sido muy importante la coordinación con la Agrupación de Peñas. En las reuniones intentamos repartir tanto horarios como espacios. Si nosotros organizamos una actividad por la mañana, quizá ellos plantean otra por la tarde. Y si ya existe una propuesta familiar potente en una franja horaria, intentamos no poner otra encima para que la gente pueda concentrarse en ella.
También hay que encontrar el equilibrio. A veces parece que cuanto más pongamos, mejor, pero tampoco queremos sobrecargar a las familias. Los padres también quieren tener tiempo para ir con los niños a la feria, pasar por los chiringuitos, estar un rato en una peña o simplemente disfrutar de las fiestas sin ir mirando continuamente el reloj.
Más allá de la música, ¿qué acto cree que puede sorprender especialmente este año o que merece más atención de la que suele recibir?
Diría que los Autos Locos. El año pasado fue un éxito que ni siquiera nosotros esperábamos. Surgió casi de una manera espontánea desde la peña El Cachirulo-Fajina. Pensábamos que, si se apuntaban tres o cuatro coches, pasaríamos un buen rato y cubriríamos una hora del programa. Al final participaron alrededor de diez vehículos y aquello se llenó de gente.
Precisamente porque tuvo una respuesta mucho mayor de la prevista, este año queremos prepararlo mejor, especialmente en cuestiones de delimitación del público y seguridad, colocando más pacas y organizando mejor todo el recorrido. Pero lo que más me gusta es el trabajo que hay detrás. Se prima la originalidad y las cuadrillas llevan semanas preparando y construyendo sus vehículos. No es comprar algo, ponértelo y salir. Hay imaginación, trabajo en equipo y muchas horas previas. Creo que precisamente por eso merece que la gente vaya, los apoye y disfrute del espectáculo.
Después de tantos meses preparando las fiestas, ¿qué acto espera usted con más ganas a título personal?
La traca (risas). Si tengo que ser totalmente sincero es la traca porque significa que hemos llegado al final y que todo ha salido bien. Aunque es verdad que el que más me gusta es el chupinazo. Ese momento inicial tiene algo especial. Después de tantos meses preparando cosas, tomando decisiones y solucionando problemas, ver la plaza llena y sentir que empiezan oficialmente las fiestas es muy emocionante.
¿Y hay algún momento en el que consiga dejar de ser concejal de Fiestas y vuelva a sentirse simplemente un vecino más de Sariñena?
El chupinazo es uno de ellos y también me gusta mucho el tardeo de las peñas. Son momentos en los que intentas olvidarte un poco de la organización, estar con tu cuadrilla, encontrarte con gente y disfrutar como cualquier otro vecino.
Aunque es difícil desconectar del todo. Cuando estás organizando las fiestas siempre estás pendiente de que todo funcione, de si falta algo o de si surge algún problema. Pero intento encontrar esos momentos para disfrutarlas también desde dentro.
Estamos ya a las puertas de San Antolín. ¿Qué mensaje quiere trasladar a los vecinos para estos días?
Que salgan a la calle y disfruten muchísimo, pero también que apoyen a toda la gente que trabaja durante estos días. A nuestros comercios y establecimientos, al personal municipal, a quienes vienen de fuera para montar una orquesta, organizar una actividad o actuar… Hay muchísimas personas trabajando para que todos los demás podamos disfrutar.
Y, sobre todo, pediría respeto. Las fiestas están para pasarlo bien, para convivir y para hacer pueblo. Me gustaría que la gente saliera de su propia cuadrilla, entrara en otras peñas, hablara con personas con las que quizá durante el resto del año apenas coincide y aprovechara estos días para relacionarse más. Eso también es San Antolín: encontrarnos, conocernos un poco más y vivir al máximo durante unos días que, para muchos sariñenenses, son los mejores del año.
Además de concejal de Fiestas, es usted el responsable de las áreas de Casco Antiguo y Vivienda. ¿Qué últimos avances destacaría?
En vivienda, creo que estamos consiguiendo que las políticas lleguen también a nuestros núcleos. Estamos ejecutando actuaciones de rehabilitación en San Juan del Flumen y La Cartuja de Monegros. Son actuaciones que tienen un objetivo muy claro: que haya vivienda disponible y que podamos asentar población. Un gran avance ha sido poner en marcha el Plan Municipal de Vivienda y el registro de demandantes, porque necesitábamos conocer realmente qué vivienda se necesita en Sariñena para poder actuar con criterio.
Y en el Casco Antiguo destacaría la recuperación de un antiguo torreón de la muralla de Sariñena, además de las actuaciones de rehabilitación y mejoras que hemos llevado a cabo como renovaciones de plazas, calles, aceras o mejoras en la iluminación. Vamos a empezar con la Plaza de la iglesia y los aparcamientos del Cine Victoria, y tenemos dos proyectos hechos de rincones que han estado olvidados: las travesías Enado y Villanueva.
Hemos entrado en la recta final de la legislatura, ¿qué nuevos proyectos espera culminar o avanzar en estos meses?
Me gustaría avanzar en cosas sencillas pero muy importantes como la limpieza viaria, señalizaciones, reorganizar el tráfico en algunos puntos del casco urbano, mejorar la iluminación de algunas calles, parques y barrios… pero hay una cuestión que para mí es fundamental: culminar la reducción de la deuda y poder salir del plan de ajuste.
Hemos hecho un esfuerzo muy importante estos años y estamos cerca de recuperar esa capacidad económica. Salir del plan de ajuste no será solo una buena noticia para las cuentas municipales; significará poder volver a decidir con mucha más libertad dónde invertir y qué proyectos necesita Sariñena. Después de unos años de apretarnos el cinturón, queremos que la siguiente etapa sea de más inversión y más capacidad para hacer cosas.





















