
Los asistentes se reunieron en las piscinas para comenzar el recorrido.
Hay bicicletas que parecen guardar historias en cada pedalada. Bicicletas antiguas, con cuadros de otros tiempos, manillares clásicos y ese aire inconfundible de antaño, que duermen en garajes y cubiertos durante años. Pero en Perdiguera se desempolvan cada mes de agosto para una de sus citas más divertidas, la Cicloturista Vintage.
El evento, celebrado el pasado sábado, reunió a medio centenar de aficionados de todas las edades, en una iniciativa impulsada por el Club Ciclista de Perdiguera y que, una década después, continúa reuniendo a amigos y vecinos en torno a una propuesta que combina deporte, nostalgia y, sobre todo, convivencia. Para el presidente del Club Ciclista, Carlos Herrando, «el ambiente fue inmejorable, la gente responde y resulta muy divertido».
La jornada volvió a tener uno de sus grandes atractivos en la cuidada estética de los participantes. Las bicicletas clásicas compartieron protagonismo con quienes se animaron a recuperar vestimentas de otras épocas, a las que no faltaron detalle y buen humor.






















