
El público reconoció con su presencia y aplausos el montaje diseñado por Viridiana Producciones.
Su pasión por la astrología, su descubrimiento de la circulación pulmonar de la sangre y la hoguera en la que acabó sus días. Tres grandes episodios de la vida de Miguel Servet se transformaron este pasado sábado por la noche en teatro, danza, acrobacia y fuego en Villanueva de Sijena, ante un nutrido público que siguió y aplaudió una propuesta concebida para explicar de una forma sencilla, visual y atractiva la figura del humanista.
‘La sombra y la ceniza’, creada por Viridiana expresamente para Villanueva de Sijena y para este espacio, puso el broche a una jornada que ya había comenzado por la tarde con las primeras visitas teatralizadas a la Casa Natal de Servet. El espectáculo nocturno completó ese recorrido trasladando al exterior algunos de los aspectos esenciales de su pensamiento y su trayectoria.
El público fue desplazándose entre diferentes escenarios situados en el entorno de la iglesia y del monumento dedicado a Miguel Servet. La propia itinerancia formaba parte de la dramaturgia, concebida como un viaje por distintos momentos de su vida, desde el conocimiento y la duda hasta el descubrimiento y el martirio.
Y durante todo ese viaje hubo también teatro. Un actor encarnó a Miguel Servet en un diálogo constante con una enigmática figura femenina vestida completamente de negro. Desde una mirada situada más allá de su tiempo, esta le iba enfrentando a su propio legado: aquello por lo que sería recordado siglos después, sus aciertos y errores, las consecuencias de sus ideas o el modo en que la historia terminó juzgando a quienes lo condenaron. En ocasiones también cuestionaba su carácter y su obstinación, dando pie a un intercambio que humanizaba al personaje y evitaba convertirlo únicamente en una figura solemne del pasado.
La primera parada se adentró en la relación de Servet con la astrología y su interés por comprender el orden del universo. Tras el diálogo entre los personajes, la explicación desembocó en una escena de danza en la que el giro continuo de la intérprete evocaba el movimiento de la Tierra y los planetas. El cuerpo de la bailarina convertía así en imagen cuestiones como la órbita, la búsqueda y la tensión entre observación, creencia y conocimiento.

Los dos actores fueron una constante en cada una de las escenas.
Después llegó uno de los aspectos por los que Servet es más conocido, la circulación pulmonar de la sangre. De nuevo, palabra e interpretación dieron paso a una imagen poderosa: dos artistas suspendidas sobre una larga tela roja convirtió la sangre en el hilo visual de la escena, uniendo cuerpo, respiración y conocimiento mientras se explicaba la importancia de aquella aportación para la medicina.
El último tramo abordó su pensamiento religioso, su enfrentamiento con las autoridades de su tiempo y su muerte en la hoguera en Ginebra. El diálogo permitió mirar también al Servet más incómodo, al hombre que defendió sus convicciones incluso cuando hacerlo tenía un precio enorme. Y el desenlace llegó con un espectáculo de fuego que cerró la noche con una de las imágenes más aplaudidas. Las llamas aparecieron como castigo, pero también como símbolo de unas ideas que no consiguieron desaparecer con él.
«Tenía que ser visual, lúdico y transmitir la esencia de Servet»
El director de la propuesta, Jesús Arbués, explica que el montaje nació precisamente de la necesidad de seleccionar algunos elementos capaces de condensar una biografía extraordinariamente compleja. «Es un espectáculo hecho en exclusiva para este pueblo y para este espacio», señala. La astrología, los estudios sobre la sangre y el fuego asociado a su muerte fueron los tres grandes pilares a partir de los cuales construyó una pieza que mezcló «la danza, el giro, la tela roja, el fuego, el texto y la vida de Servet».
El resultado parecía fluir con naturalidad ante el espectador, pero encontrar ese lenguaje no fue sencillo. «Visto parece muy fácil: la cinta con la sangre, el fuego con la hoguera, el giro con los planetas… pero detrás hay mucho trabajo», explica Arbués.
El reto, añade, consistió en conseguir que una figura tan compleja pudiera entenderse sin perder profundidad. «Me costó mucho encontrar el hilo para hacer algo visual, lúdico y para todos los públicos, que resultara ágil y atractivo y que al mismo tiempo transmitiera la esencia de Servet», señala. Para llegar a ese equilibrio fue necesario también un importante trabajo previo de documentación. «Te tienes que leer toda la vida de Servet», resume.

El espectáculo final con fuego estuvo vinculado a la muerte de Servet en la hoguera.
La respuesta del público confirmó el atractivo de la fórmula. Numerosos asistentes siguieron el recorrido y premiaron con aplausos sus distintas escenas, culminando así una jornada concebida con un mismo propósito: que Miguel Servet deje de ser únicamente un nombre conocido y pueda ser redescubierto desde lenguajes más cercanos y contemporáneos.
Médico, teólogo, humanista y pensador, Servet atravesó algunos de los grandes debates de su tiempo, desde la relación entre ciencia y fe hasta la libertad de conciencia y el poder. Cinco siglos después, su figura continúa resultando actual no solo por sus descubrimientos, sino también por la valentía con la que defendió el derecho a pensar de forma diferente.
La iniciativa fue promovida por el Ayuntamiento de Villanueva de Sijena, con producción de Viridiana, la participación del Instituto de Estudios Sijenenses Miguel Servet y el patrocinio del Instituto de Estudios Altoaragoneses de la Diputación Provincial de Huesca.




















