
La actividad incluirá varias propuestas para los más pequeños.
La Laguna de Sariñena volverá a convertirse este domingo, 8 de noviembre, en un punto de encuentro para los amantes de la naturaleza, las familias y los aficionados a la ornitología. El Ayuntamiento ha organizado la XXXI edición del Día de la Laguna, una jornada que combina divulgación ambiental, deporte y actividades lúdicas con el objetivo de acercar a la población la riqueza de uno de los humedales más importantes de Aragón y fomentar el conocimiento y la conservación de su biodiversidad.
El concejal de Medio Ambiente y teniente de alcalde de Sariñena, Valeriano Tella, destaca que esta celebración es una oportunidad para tomar conciencia del valor ambiental de la laguna y reforzar el vínculo de la población con este espacio natural. «Tenemos un auténtico monumento natural a las puertas de casa y, sin embargo, a veces vivimos de espaldas a él. Con esta jornada queremos que la gente se acerque, descubra toda la riqueza que alberga y aprenda a valorar un entorno que forma parte de nuestro patrimonio», señala.
Las actividades comenzarán a las 10.30 horas en el entorno del Centro de Interpretación, con un programa abierto a todos los públicos que mantiene algunas de las propuestas más tradicionales y ofrece diferentes talleres para descubrir la fauna del humedal de una forma participativa.
Una de las actividades más destacadas serán las demostraciones de anillamiento científico de aves, a cargo del Grupo Ornitológico Oscense. Los asistentes podrán conocer de cerca cómo trabajan los especialistas y para qué sirve esta técnica, que permite obtener información sobre las poblaciones de aves, sus desplazamientos, rutas migratorias y supervivencia.
También tendrá lugar la XXXI Vuelta a la Laguna en bicicleta, organizada por el Club Ciclista Sariñena. Esta actividad, que se ha convertido en una de las señas de identidad de la jornada, invita a recorrer el entorno del humedal sobre dos ruedas y disfrutar de su paisaje.

El anillamiento de aves permitirá ver de cerca algunas de las especies que viven en la Laguna.
El programa prestará especial atención a las familias y a los más pequeños. La empresa Nómadas, especializada en educación y gestión ambiental, dirigirá un taller de huellas y rastros para aprender a identificar la presencia de animales a través de las señales que dejan en la naturaleza.
Por su parte, Carlos Enríquez participará en la celebración con una propuesta que combina naturaleza y creatividad. El ilustrador ofrecerá un taller de dibujo naturalista de fauna y rastreo, además de realizar caricaturas rápidas a los participantes.
La jornada se completará con actividades de observación de aves mediante prismáticos y telescopios, guiadas por los biólogos del Centro de Interpretación, que ayudarán a reconocer algunas de las especies que habitan o hacen escala en este espacio natural. Tampoco faltará la tradicional chocolatada para los asistentes, organizada por AFAMMER.
Tella anima a los vecinos de Sariñena y de otras localidades de Los Monegros a sumarse a la celebración. «Es una jornada pensada para disfrutar en familia, convivir y aprender juntos. Siempre hay cosas curiosas que descubrir y que nos sorprenden, como los anillamientos, que nos permiten observar de cerca algunas de las aves que viven en la laguna o que hacen aquí una parada durante sus desplazamientos», subraya.
Un refugio para miles de aves
La celebración busca también recordar el valor ambiental de la Laguna de Sariñena, uno de los humedales más representativos de Aragón. Con una superficie de agua de unas 204 hectáreas y un perímetro aproximado de ocho kilómetros, constituye un importante lugar de descanso, reproducción e invernada para numerosas especies de aves.
Declarada Refugio de Fauna Silvestre en 1995 e integrada en la Red Natura 2000 como Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA), la laguna alberga especies como el aguilucho lagunero, el ánade real, la garza imperial, el somormujo lavanco o el avetoro. Su importancia ecológica contrasta con el paisaje estepario que la rodea y la convierte en uno de los enclaves naturales más singulares de Los Monegros.




















