
El fuego ha calcinado gran parte de la sierra de Robres.
El incendio forestal declarado este martes en Leciñena presenta una evolución favorable tras una noche de trabajo intenso sobre el terreno. Según la última actualización de Infoar, los medios de extinción han podido actuar de forma muy efectiva durante la noche y, por el momento, el perímetro del incendio no ha crecido.
La nueva estimación provisional de superficie afectada se eleva, no obstante, a 2.200 hectáreas. Se trata de un incendio que ha avanzado por terreno forestal en mosaico con monte bajo, zonas agrícolas y pinar, y que durante la tarde y la noche alcanzó con virulencia la Sierra de Alcubierre y el término municipal de Robres.
La noche se presentaba especialmente complicada por el viento y por la retirada de los medios aéreos con el ocaso. Sin embargo, los trabajos terrestres han permitido sujetar el perímetro y evitar, por ahora, una mayor expansión del fuego. Durante la madrugada han permanecido sobre el terreno medios del INFOAR, la UME, diputaciones de Zaragoza y Huesca, Bomberos del Ayuntamiento de Zaragoza, Protección Civil, Guardia Civil, 061, Policía Nacional Adscrita y agricultores de la comarca.
El dispositivo continúa trabajando con los mismos medios que durante la noche, a los que se suman una brigada terrestre y una autobomba más del INFOAR. Además, desde las 7.30 horas está prevista la incorporación progresiva de medios aéreos. Según la actualización oficial, previsiblemente el operativo será muy similar al desplegado durante la jornada de ayer.
La situación sigue siendo de seguimiento permanente. Aunque la evolución nocturna ha sido favorable y el perímetro no ha crecido, la superficie provisional afectada alcanza ya las 2.200 hectáreas y la jornada estará marcada de nuevo por las condiciones meteorológicas, especialmente por el viento.
En Robres, la luz del día ha permitido comprobar el fuerte impacto del incendio en la sierra, donde gran parte de la masa forestal y monte bajo ha quedado calcinada. El alcalde, Álvaro Domec, ha descrito una imagen «desoladora», aunque ha destacado el trabajo de los medios de extinción y de agricultores de Robres, Alcubierre, Grañén, Montesusín y otras localidades, cuya labor ha sido clave para proteger granjas e infraestructuras.




















