
Los vecinos y vecinas se han volcado con los equipos de emergencias.
Leciñena vive con preocupación la evolución del incendio declarado este martes por la tarde en la zona de sierra, pero también con una respuesta vecinal inmediata. Mientras el operativo de extinción trabaja sobre el terreno y el fuego avanza favorecido por el viento hacia la Sierra de Alcubierre, los vecinos y vecinas del municipio se han organizado para atender las necesidades de los profesionales que luchan contra las llamas.
El incendio, que afecta ya a alrededor de mil hectáreas, ha obligado a activar la situación operativa 2 nivel 1 del PROCINFO y a incorporar a la UME al dispositivo. Además, se ha desalojado una vivienda de turismo rural situada en las inmediaciones y permanece cortada la carretera A-129 entre Leciñena y Alcubierre, con cortes en el punto kilométrico 25,500, en Leciñena, y en el 39,500, en Alcubierre.
«El pueblo se ha volcado», explica Sara Puértolas, vecina y concejala de Leciñena. Desde el primer momento, la colaboración se ha organizado en torno al Puesto de Mando Avanzado, instalado en el campo de fútbol. Allí se han habilitado los vestuarios de las piscinas y el pabellón municipal para atender las necesidades del operativo y facilitar la organización o el descanso de los equipos que trabajan durante estas horas.
La colaboración vecinal se ha traducido también en la preparación de avituallamientos. Vecinos y vecinas han ido preparando bocadillos, fruta, agua, hielo y todo lo necesario para abastecer a los profesionales que intervienen en la extinción. La coordinación se está realizando de forma ordenada, atendiendo a las necesidades que se van comunicando en cada momento.
Puértolas reconoce que existe una gran preocupación por cómo pueda evolucionar el incendio en las próximas horas, especialmente por la fuerza del viento y por la dirección del avance del fuego. También confirma que varios agricultores se han puesto a disposición del operativo con sus propios medios y que han colaborado en la contención de las llamas. La misma implicación del sector agrario se está viendo también en otros puntos próximos al incendio. Agricultores de diferentes localidades trabajan o permanecen preparados con tractores, cubas y maquinaria agrícola en zonas sensibles de Alcubierre, Robres y otros entornos cercanos, ante la incertidumbre por el avance del fuego. En algunos casos, colaboran en la realización de cortafuegos en las proximidades de granjas y otras infraestructuras, siempre siguiendo las indicaciones de los medios de extinción.
La inquietud entre los vecinos se mezcla con la falta de visibilidad directa del incendio desde el núcleo urbano. Berta Murillo, vecina de Leciñena, explica que el fuego no se ve desde el pueblo y eso aumenta la incertidumbre, porque dificulta hacerse una idea real de sus dimensiones. «Se vive con mucha preocupación; mañana el viento será todavía más intenso y queda toda la noche», resume, más aún al recordar el incendio de 2019, que dejó zonas de la sierra todavía sin recuperar.
La columna de humo, sin embargo, sí ha dado la medida de la magnitud del incendio desde otros puntos. Vecinos de Leciñena explican que les alarma saber que el humo es visible desde Zaragoza y que incluso llega a zonas más alejadas, como Fraga. La organización vecinal se está adaptando a la evolución del operativo. Ahora mismo, están pendientes de si deben habilitar el pabellón para ser utilizado si es necesario para que los equipos de emergencia puedan descansar durante los relevos.



















