
Elena Villellas, de Sariñena, acaba de ser reconocida con el premio a la trayectoria profesional.
Elena Villellas ha sido reconocida con el premio a la trayectoria profesional en el certamen de periodismo de Villanúa, un galardón que se entregará este sábado, día 25, y que pone el foco en más de tres décadas de trabajo ligadas al medio rural. Licenciada en Ciencias de la Información, ha desarrollado su carrera en medios como Segre, Antena 3 TV, Onda Cero, Agencia EFE o Radio Nacional de España en Barbastro, y actualmente es responsable del gabinete de prensa de la Comarca de Los Monegros. También fue la impulsara de la emisora Radio Monegros.
La periodista de Sariñena reivindica el valor de un oficio que muchas veces se ejerce «de forma silenciosa» y lejos del foco mediático, pero que resulta esencial para dar voz al territorio. Además, defiende el papel del periodismo como «garante de la verdad» frente a la desinformación y subraya la necesidad de seguir contando tanto las dificultades como las oportunidades del medio rural. Villellas pone además el acento en las personas como eje del oficio y en la importancia de lo local en un mundo global, convencida de que «no hay historia pequeña ni lugar pequeño».
Durante años has hecho un periodismo que no siempre se ve… ¿qué supone para ti que ahora se reconozca ese trabajo?
Fue una sorpresa y a la vez una alegría que se acordaran de mí para este premio que contribuye a poner el foco en el periodismo del medio rural en España y que es una iniciativa muy especial porque supone, además, un homenaje en memoria de la periodista Ainhoa Camino.
Pienso que este premio es una forma de visibilizar el trabajo silencioso de tantos compañeros y compañeras que no siempre es fácil. Quizás en los últimos años, el tema de la despoblación ha saltado a los titulares y eso ha hecho girar la mirada a los pueblos un poco más que antes. Cuando comencé en este mundo trabajar como periodista era sinónimo de trabajar en una ciudad. En cierto modo, creo que este premio también es una forma de dar ánimo para seguir poniendo nuestro granito de para que las reivindicaciones del medio rural y sus potencialidades tengan reflejo y respuesta.
Si tuvieras que quedarte con un momento de toda tu trayectoria, ¿cuál sería y por qué?
Si hablamos de periodismo rural, la puesta en marcha de Radio Monegros como emisora comarcal fue un momento importante porque para mí fue un proyecto no solo profesional, sino también vital. Ya existía y existe como emisora municipal en La Almolda y en casi una década de funcionamiento como emisora comarcal creo que cumplió un papel importante en la vertebración de este territorio. Fue un proyecto ilusionante con mucho trabajo y mucha dedicación que no hubiera sido posible sin el apoyo, la confianza y la colaboración de muchas personas. No puedo nombrarlas a todas aquí pero a ti sí, Patricia, y ahora me siento orgullosa y contenta de ver como a través de “Desde Monegros”, en cierto modo, continúa vivo el espíritu de Radio Monegros.
¿Hay alguna historia que hayas contado que sientas que realmente cambió algo o dejó huella?
Ahora mismo historias rurales recuerdo con mucho cariño un reportaje sobre la despoblación titulado “Aragón SOS” que se emitió en Antena Aragón TV en el programa “Línea de actualidad”. Entre otros lugares, me llevó a entrevistar al último habitante de L’ Estall, Santiago Pena, que fue por cierto el primer premiado con los Félix de Azara. Eran los años 90 del pasado siglo pero el tema de la despoblación ya me interesaba mucho. Siempre lo he tenido muy presente. En respuesta a tu pregunta, sinceramente, no creo que el reportaje dejara huella ni cambiara nada, pero sí que considero importante dar voz a testimonios que lo tienen difícil para hacerse oír y dar a conocer realidades que están ahí latiendo a nuestro lado y necesitan salir a la luz. En este sentido, pues sí que ha habido entrevistas y reportajes relacionados con temas de salud o con otros temas de componente social que quizás han podido contribuir a cambiar algo, al menos a microescala.
Volver al medio rural no siempre es el camino “fácil” en esta profesión. Podrías haber desarrollado tu carrera en una gran ciudad… ¿qué te hizo apostar por volver?
Creo que fueron un cúmulo de circunstancias que al final confluyeron. Primero es querer dar el paso que, aunque pueda parecer obvio, es lo esencial. Aquí entra la parte emocional, el factor cultural, el amor por tus raíces… Después también fue fundamental que tuve la oportunidad laboral para hacerlo y para mí fue un reto maravilloso. Y, finalmente, las circunstancias personales y familiares fueron el detonante que me llevaron a tomar la decisión de dejar mi trabajo en Zaragoza y venir a Sariñena.
¿Qué crees que pasaría en pueblos como los nuestros si dejara de existir el periodismo local?
Dicen que lo que no se cuenta no existe. Así que en cierto modo, sería un poco como si nos desvaneciéramos a ojos del mundo. Quiero pensar que eso no va a suceder y que estaréis aquí en estos pueblos “Desde Monegros” y tú misma muchos años más trabajando en este territorio, porque vuestra labor es fundamental y muy importante. Las redes sociales visibilizan y pueden llegar a muchas personas de todo el mundo, también los influencers tienen su papel, pero los periodistas son esenciales en este mundo en el que proliferan las fake news y donde es difícil diferenciar la realidad de lo virtual. El periodismo es ahora más necesario que nunca como garante de la verdad.
Has contado historias desde donde cuesta encontrar altavoz… ¿qué historias son hoy más necesarias en el medio rural?
Pienso que la labor de servicio público de un medio de comunicación debe fijarse en las historias que hablan de injusticias, las reivindicaciones de los colectivos y también de las personas, sobre todo las que se encuentren en situaciones de vulnerabilidad. La lucha de los agricultores y ganaderos por salir adelante en una coyuntura muy difícil, la de los empresarios, los comerciantes que resisten en los pueblos con la persiana abierta a pesar de las compras por Internet y de la atracción por las ciudades; hay que apoyar a las personas emprendedoras, ponerles el foco y a todo el mundo que tenga algo que decir pero también en positivo. Porque vivir en un pueblo tiene muchas cosas buenas y también hay que contarlas. También son necesarias historias en positivo de nuestro medio rural, que existen. Y hay que difundirlas porque hay muchas personas en el mundo de la cultura, del asociacionismo, de la educación, de la sanidad, de la empresa… que está llevando a cabo iniciativas muy interesantes, son motor y dan vida a nuestros pueblos.
En un momento en el que todo parece global, ¿por qué sigue siendo imprescindible lo local?
Es importante conocer quiénes somos, nuestras raíces, nuestra historia, nuestra cultura, nuestro patrimonio natural… porque si no es imposible valorar lo que tenemos. La ignorancia genera desapego y, al final, más despoblación. Por otro lado, aunque es una realidad que vivimos en un mundo globalizado y nos afecta lo que ocurre al otro lado del planeta, la información local siempre va a ser necesaria y nos va interesar porque es lo que influye de forma directa en nuestro día a día.
¿Qué le dirías a alguien joven que quiere dedicarse al periodismo, pero duda si hacerlo desde un pueblo?
Que el periodismo se puede ejercer con la misma rigurosidad y profesionalidad lo ejerzas donde lo ejerzas. No le trasladaría una visión bucólica del mundo rural, porque todo no es de color de rosa, y es algo que al final puede hacer tirar la toalla a personas con una imagen idealizada de lo que es vivir en un pueblo. Pero que si busca calidad de vida, trato humano y oportunidades laborales que quizás no haya imaginado que encontraría en un pueblo, pues le animaría a venir a vivir y a desarrollar su profesión en el medio rural, claro que sí. Ahora hay canales de comunicación y soportes que antes no existían, que facilitan la labor periodística, herramientas técnicas más asequibles que permiten emprender y conectar con audiencias antes impensables. Como anécdota, en mi primer verano de prácticas en “El Día”, sería el año 1990, enviábamos las fotografías y los carretes en el autobús de línea, en “La Sesantina” de Sariñena a la redacción en Huesca. Ahora puedes hacer esto y muchas más cosas tan solo apretando un botón desde el teléfono móvil.
Después de tantos años, ¿qué sigue emocionándote de este oficio?
Me siguen emocionando las personas. Este oficio me ha dado la oportunidad de conocer a muchas personas de diferentes ámbitos que de otra forma no hubiera ni soñado poder conocer. Da igual si han sido famosas o anónimas, de todas he aprendido mucho. También a compañeros y compañeras de los diferentes medios de comunicación y en los diferentes lugares en los que he trabajado que son amigos y amigas. Al final creo que lo importante son las personas. Y todas tienen detrás una historia interesante que contar. Una de las personas que tuve el honor de entrevistar y de conocer fue al ilustre sariñenense Antonio Beltrán Martínez. El 29 de abril se cumplirán 20 años de su fallecimiento y recientemente, con motivo del 110 aniversario de su nacimiento, Guillermo Fatás publicó en “Heraldo de Aragón” un artículo sobre su figura en el que reproducía una frase del catedrático monegrino que decía “he puesto en todas las cosas, por menudas que fuesen, empeño similar al que usaría si parecieran importantes”. Y esa frase creo que contiene una de las claves que me ha acompañado en estos más de 30 años de trayectoria periodística. No hay historia pequeña ni lugar pequeño porque su grandeza no depende del tamaño sino de nuestra mirada.





















