
Imagen de una de las ediciones anteriores del tradicional desafío de hombre contra caballo.
El Hombre contra Caballo de Lanaja volverá este sábado, 19 de octubre, a convertir las fiestas de San Mateo en escenario de uno de sus desafíos deportivos más singulares. Y su XXVII edición llegará cargada de novedades, con un homenaje a un atleta de primer nivel internacional y hasta una adaptación especial de las reglas para incorporar una disciplina nunca vista hasta ahora en la prueba: la marcha atlética.
El protagonista será Paul McGrath, flamante campeón de Europa de medio maratón marcha, que conquistó el oro el pasado 15 de agosto en Birmingham. Su presencia en Lanaja tiene, además, un componente personal. Su abuela materna es natural de la localidad y tanto el atleta como su familia han mantenido a lo largo de los años una estrecha relación con el pueblo, donde han pasado numerosos veranos.
Lanaja aprovechará esta edición para reconocer el éxito deportivo de McGrath y los valores que hay detrás de él: el esfuerzo, la disciplina, la constancia y la dedicación. El marchador será el encargado de dar el pistoletazo de salida al desafío y entregar posteriormente los premios.
Marchar frente a un caballo
Además, el homenaje no se quedará solo en eso. Algunos de los atletas participantes son también especialistas en marcha y la organización ha decidido incorporar este año una particular novedad: determinados tramos se realizarán marchando en lugar de corriendo.
Durante esos sectores, y para mantener el equilibrio del enfrentamiento, la yegua deberá desplazarse al trote. El desafío recuperará después su formato habitual en los restantes tramos.
Los atletas completarán entre ocho y diez vueltas a un circuito ovalado de alrededor de 250 metros, diseñado una vez más para tratar de igualar las fuerzas. El recorrido introduce dificultades adicionales para el caballo, con una distancia algo mayor y zonas de subida y bajada.
La prueba se disputará después del XVIII Memorial Julián Salillas, que comienza a las 18.00 horas detrás del campo de fútbol.
Lluvia, una rival llegada desde Sallent de Gállego
En el otro lado del desafío estará Lluvia, una yegua pura raza española, de capa torda y 13 años, perteneciente a la Hípica de Sallent de Gállego. Acostumbrada a desarrollar su actividad diaria en pleno Pirineo, dentro del entorno de la Reserva de la Biosfera Ordesa-Viñamala, participa habitualmente en los paseos turísticos de la hípica. Ese trabajo diario y las diferencias de altitud del terreno han contribuido a fortalecer sus patas y su capacidad física.
Desde la organización la describen además como una yegua de carácter explosivo e inquieto, características que pueden convertirla en una rival especialmente difícil de superar.
La dirigirá un jinete experimentado, Gerardo Pérez Villanueva, Titín, propietario de la Hípica de Sallent. Su relación con los caballos viene desde la infancia y ha estado implicado durante años tanto en la crianza como en la doma de numerosos ejemplares.
Frente a la yegua Lluvia competirán cinco atletas aragoneses con experiencia en marcha, mediofondo, fondo y obstáculos. Entre ellos figuran Gabriel González Pérez, campeón de Europa sub-18 de 5.000 metros marcha, y Daniel Jimeno Rivera, sexto en el Europeo sub-18 de 10.000 metros marcha y con diez medallas en campeonatos nacionales.
También participarán Pedro Blasco Díez, campeón de Aragón sub-18 de 1.500 y 10.000 metros; Diego Bernad Bordonaba, campeón de Aragón absoluto de 3.000 obstáculos; y Gonzalo Álvaro, subcampeón de Aragón sub-18 de 800 metros.
Una apuesta que nació en 1950
Más allá de la competición de este año, el Desafío Hombre contra Caballo arrastra una historia que se remonta más de siete décadas atrás.
El origen está en 1950, después de una tradicional carrera pedestre celebrada en la era de Bastarás. El entonces alcalde de Lanaja, Jesús Abad Valdovinos, apostó con el médico Serafín Gazol, de casa Escanero y cuñado del primero, a que el vencedor de la pedestre, Alberto Murillo, sería capaz de derrotar a un caballo.
La ocurrencia prendió rápidamente entre el público. Se pasó una manta para recoger dinero y la apuesta acabó convirtiéndose en carrera. En aquella ocasión se impuso el caballo, montado por Jenaro Cazcarra, aunque Murillo mantuvo siempre que, de haberse prolongado la prueba hasta las 35 vueltas, habría terminado ganando él.
La historia quedó durante décadas en la memoria popular hasta que, 45 años después, en 1995, Lanaja decidió recuperarla con el I Desafío Hombre contra Caballo. Aquella primera edición moderna enfrentó a tres corredores contra la yegua Alteza y marcó el inicio de una prueba que desde entonces se ha consolidado como uno de los clásicos de las fiestas de San Mateo.
Por ahora, el balance histórico sigue favoreciendo a los equinos, aunque los atletas han conseguido imponerse en siete de las 26 ediciones disputadas, frente a las 19 victorias del caballo. La última llegó precisamente el pasado año, cuando el relevo entre amazonas, la pendiente incorporada al recorrido y la apertura del óvalo acabaron inclinando la balanza a favor de los atletas.




















