
Jesús Fantova, al comienzo de la charla.
Químico, catedrático, políglota, montañero, fotógrafo, miembro del Rotary Club, diputado dos veces durante la Segunda República y exiliado, Casimiro Lana Sarrate es, pese a su intensa y dilatada vida, un personaje todavía desconocido en su Sariñena natal. Por ello, el pasado martes, el investigador Jesús Fantova abordó su biografía en una charla en la capital monegrina, cuando se cumplen 90 años de su exilio y 65 de su muerte.
Pese a la difícil situación de la ciencia española a finales del siglo XIX, Lana nace en un momento de impulso, tras el Premio Nobel a Cajal y la creación de diferentes instituciones y reformas educativas que le permitirán completar sus estudios de Ciencias Químicas (licenciado en la Universidad de Zaragoza y Doctorado en la Central de Madrid) con sendas becas en Alemania y EEUU. Con un currículo brillante y la experiencia en el extranjero, Lana decidirá volver a España con un objetivo claro: volcar en la industria el conocimiento científico que se generaba en la universidad. Y lo hará para empresas ajenas, como la Hispano Suiza, como para la suya propia, Lana Sarrate S.L.
Tradujo obras científico-técnicas del alemán, publicó decenas de artículos (científicos, pero también económicos, de sus excursiones por el Pirineo o de carácter social) y organizó los viajes de destacados científicos a España a principios de la década de 1920 para que impartieran charlas y cursos en las universidades españolas, como el de Albert Einstein en 1923.

Durante la charla se expusieron algunas obras originales, escritas o traducidas por Casimiro Lana.
Hombre comprometido con su país, y especialmente, con el Alto Aragón, ingresará en el Club Rotario en un año clave para Barcelona, el de la exposición internacional de 1929, con un propósito: abrir y democratizar el club, dejando de lado su carácter elitista, y poniéndolo al servicio de la sociedad como herramienta para solucionar problemas y evitar conflictos. Será un destacado miembro internacional, con numerosos artículos y presencia en diferentes congresos y encuentros hasta el final de su vida.
Precisamente, sería este carácter comprometido el que le llevará a entrar en política, con el cambio de régimen de 1931, primero, con el Partido Radical Socialista, siendo cercano al gabinete del Ministro de Educación Domingo Miral (e impulsando la construcción de numerosas escuelas en la provincia, cuyos expedientes llevaban años paralizados, como las de Lanaja, Lalueza, Alcubierre o Albalate de Cinca) y en 1936 con Izquierda Republicana por el Frente Popular. Aunque su proyecto más destacado como diputado sería el del Circuito Pirenaico, cuyo estudio hizo él mismo: una carretera transpirenaica, desde Irún hasta La Junquera, que permitiera el desarrollo socioeconómico de los pueblos y valles montañosos, que seguían estando entonces aislados y condenados a una economía de subsistencia.
Tras salir del país con su mujer e hijo en julio de 1936, nada más declararse el golpe de estado, y llegar en 1937 a Nueva York, la familia se instalará en Argentina en 1938 y nunca regresará a España. Allí, Casimiro seguirá con su intensa vida y propósito: conectar ciencia e industria como herramienta para el desarrollo económico del país y abrir decenas de nuevos clubes rotarios en Latinoamérica. Impulsó diferentes entidades educativas, como la Asociación Universitaria Argentino-Norteamericana, para fomentar la conexión entre países y favorecer vínculos y trabajos en común. Y sería esta asociación la que crearían un prestigioso premio nacional de ciencia con su nombre, que se mantuvo hasta la dictadura de Videla en el país argentino.

La actividad inauguraba la programación en torno al 90 aniversario del inicio de la guerra civil.
Lana fallecería en 1961 y en España la noticia de su muerte llegaría meses después, y de manera muy breve. Su figura se ha recuperado en los últimos años, como científico exiliado y responsable de la visita de Einstein a España, una visión parcial de una vida dedicada al servicio a los demás desde la ciencia, la universidad, la filantropía y la política y que Fantova lleva diez años estudiando.
La conferencia era la primera actividad de la programación ‘La guerra civil en Los Monegros por sus investigadores’, que continuará el 23 de mayo en Valfarta con una charla sobre el hospital que Cruz Roja abrió en la localidad al inicio de la guerra civil.




















