El Instituto de Estudios Sijenenses cumple 50 años mirando al futuro: «Lo importante está por llegar»

La celebración de este medio siglo de historia tendrá lugar el próximo sábado, día 18, con la mirada puesta en el futuro.

Alberto García-Mir, actual director del Instituto de Estudios Sijenenses Miguel Servet.

 

Hay aniversarios que se enfocan en el pasado y otros que sirven para tomar impulso. El Instituto de Estudios Sijenenses Miguel Servet, que tiene su sede en Villanueva de Sijena, cumple 50 años en un momento de reafirmación y nuevos retos. De hecho, asume con ganas e ilusión su nueva responsabilidad como gestor de las visitas al monasterio de Sijena y, además, trabaja en la renovación de la casa natal de Miguel Servet, con el ánimo de modernizar su discurso y acercarlo a nuevos públicos. También está buscando nuevas formas de conectar la figura del humanista con el cenobio.

 

La efeméride llega, además, en un contexto especialmente simbólico para la entidad. Sijena, gracias a la recuperación de parte de su tesoro artístico tras una larga batalla judicial con Cataluña, gana peso como destino cultural y turístico, y el Instituto de Estudios Sijenenses quiere aprovechar esa inercia para reforzar tanto la proyección del monasterio como la de la figura de Servet, que, según el director de la entidad, Alberto García-Mir, sigue siendo «un gran desconocido». «Tenemos motivos para celebrar los 50 años del instituto por el legado que nos deja, pero especialmente por todo lo que está por llegar», resume.

 

El Instituto de Estudios Sijenenses Miguel Servet nació oficialmente en 1976 como entidad sin ánimo de lucro, aunque sus raíces se remontan mucho antes. Según explica García-Mir, su germen está en la posguerra y en la labor de su fundador, Julio Arribas Salaberri, entonces secretario del Ayuntamiento de Villanueva de Sijena, que trató de salvar cuanta documentación y patrimonio pudo del monasterio en los días previos a su incendio durante la Guerra Civil.

 

De aquella necesidad de proteger, conservar y reconstruir la memoria, nació una institución que, medio siglo después, mantiene intactos sus dos grandes ejes: Sijena y Servet. «El propósito inicial y el que continúa es preservar, seguir investigando, estudiar y divulgar tanto el patrimonio sijenense como la figura de Miguel Servet», señala García-Mir, que subraya que la vocación del Instituto alcanza también al conjunto de la historia y la identidad local de Villanueva de Sijena. De hecho, tiene una sección permanente enfocada en la investigación más cercana.

 

Actos del 18 de abril

El acto central de la celebración del 50 aniversario tendrá lugar el próximo sábado, 18 de abril. A las 10.30 horas tendrá lugar la recepción de participantes y a las 11.00 horas comenzará el acto institucional. Habrá un vídeo conmemorativo sobre la historia del Instituto, un homenaje póstumo a Julio Arribas Salaberri y varias intervenciones. Después, se realizará un homenaje a Miguel Servet en la estatua y dará comienzo una ronda jotera. Para finalizar, se servirá un vino español.

Además, a lo largo del mes de mayo, entre otras actividades, está prevista una ponencia del catedrático Justo Hernández sobre la figura del humanista y una mesa de diálogo con el historiador José Luis Corral.

 

⁠Por último, el 20 de junio, se desarrollará un nuevo evento para disfrutar del cielo monegrino: ‘AstroSijena’, una jornada para disfrutar de la observación del solsticio y el cielo nocturno de verano y la inauguración del espacio dedicado al meridiano de Greenwich en Villanueva de Sigena.

 

Una musealización más moderna y atractiva

Pero el aniversario no se limita a una mirada conmemorativa. Sus responsables quieren aprovecharlo como impulso para abrir una nueva fase. Una de las claves está en la casa natal de Miguel Servet, convertida desde 2002 en museo y sede de la entidad. Allí, explica García-Mir, el visitante puede recorrer la vida, la obra y el contexto del humanista de Villanueva de Sijena, desde sus orígenes familiares hasta su proyección universal. Sin embargo, el espacio reclama una actualización. «Tenemos un museo del año 2002 y lo que tenemos que hacer es cambiar ese sistema», señala.

 

La intención es clara: adaptar el centro a los lenguajes y herramientas del presente. «Lo que vamos a hacer es aplicar las tecnologías que tenemos en vanguardia actualmente para que el visitante pueda interactuar y pueda conocer a Servet de otra forma», explica. El objetivo es lograr una musealización «diferente y más moderna», capaz de atraer también a un público joven y de reforzar el interés por una figura que sigue sin ocupar el lugar que merece. «Miguel Servet es un desconocido totalmente para muchos ciudadanos», afirma. A su juicio, aunque da nombre a grandes avenidas, centros educativos u hospitales, la principal causa ha sido la falta de divulgación. «No ha tenido la promoción ni la divulgación que ha tenido, por ejemplo, Goya», señala. Y eso, sostiene, resulta especialmente llamativo si se tiene en cuenta no solo su aportación a la medicina, con el descubrimiento de la circulación pulmonar de la sangre, sino también su dimensión humanista y el valor de su trayectoria.

 

Y es que Servet defendió sus ideas hasta las últimas consecuencias, lo que le convierte en el padre de la libertad de conciencia. Médico y humanista, fue condenado por herejía y murió en la hoguera en Ginebra en 1553. «La perseverancia es la palabra que más destaco de Servet», afirma. A ello, suma su pensamiento crítico. En un tiempo marcado por la polarización, el ruido y la descalificación constante, García-Mir cree que la figura de Servet sigue interpelando directamente al presente. «Pensar diferente, por desgracia, no deja de ser una razón injustificada para que una parte de la sociedad pueda atentar contra la integridad personal con críticas o incluso con la exclusión», reflexiona. Frente a ello, reivindica la firmeza de quien sostiene sus convicciones con fundamento.

 

Para traer a Servet al presente, García-Mir cree necesario reforzar su presencia en el sistema educativo y en este sentido, mantienen conversaciones con el Gobierno de Aragón para introducir de forma más decidida su figura en colegios e institutos, y también para integrarla mejor en la experiencia de visita a Sijena. La idea es tender puentes entre ambos polos patrimoniales y culturales, vinculando al humanista con el monasterio a través de la figura de su padre, Antón Serveto, notario del cenobio.

 

La otra gran novedad de esta nueva etapa es el monasterio. El Instituto ha asumido recientemente, junto al Ayuntamiento de Villanueva de Sijena y otras instituciones implicadas, la gestión de las visitas al cenobio. «Que el propio pueblo de Villanueva de Sijena pueda gestionar las visitas guiadas significa que es el propio pueblo quien puede contar su historia; y esa es una oportunidad fascinante», dice.

 

Para el director, el paso tiene un fuerte valor simbólico y práctico. Supone que una institución nacida para estudiar, defender y divulgar el patrimonio sijenense da un salto y participa ya de forma directa en su proyección pública. «Esto es fabuloso», insiste. El Instituto reconoce y agradece la labor desarrollada durante años por la Orden de Malta, que mantuvo abiertas las puertas del monasterio con un sistema de voluntariado, pero considera que ha llegado el momento de impulsar una experiencia más estructurada y ambiciosa. El propósito, explica García-Mir, «es exponer y enseñar ese patrimonio que ha sido desconocido durante tantos años» y marcar con más claridad la importancia que tuvo Sijena en la historia de Aragón.

 

A partir de ahí, el horizonte de mejora es amplio. Algunas ideas ya están sobre la mesa, entre ellas, enriquecer la experiencia del visitante, incorporar nuevas tecnologías, crear una tienda al final del recorrido e incluso avanzar hacia recursos inmersivos, como recreaciones virtuales.

 

El Instituto de Estudios Sijenenses Miguel Servet no es una entidad cerrada ni exclusivamente académica. Su director insiste en que se apoya en perfiles muy diversos y en múltiples formas de colaboración, desde la investigación y las publicaciones hasta la organización de exposiciones, el trabajo de archivo o la difusión cultural. «En el instituto se puede ayudar de cualquier manera», resume. En la actualidad, cuenta con un consejo permanente de doce personas y un plenario que ronda los 229 consejeros, con presencia mayoritaria de Aragón, pero también de otros puntos de España e incluso del ámbito internacional, especialmente vinculado a los estudios servetianos.

AGENDA

 

Abril, mes de la lectura

Programaciones en las bibliotecas municipales. Bibliotecas como las de Tardienta y Sariñena organizan charlas, presentaciones y actividades en torno al libro y la la lectura.


18 de abril

Encuentro de Dances de Monegros en Leciñena. La cita busca dar mayor visibilidad a esta ancestral tradición y además, fomentar los lazos de unión entre las formaciones.