
El grupo local ha finalizado su actuación matinal en la plaza.
La Almolda ha completado este viernes y sábado dos de los días más intensos, solemnes y emotivos de sus fiestas en honor a Santa Quiteria y San Úrbez, celebraciones donde tradición, devoción popular y sentimiento colectivo siguen marcando el ritmo de todo un pueblo.
Procesiones, Rosarios de la Aurora, dianas floreadas, misas cantadas y actuaciones del dance local han vuelto a llenar las calles y los templos de vecinos y visitantes, en unas jornadas donde el componente ceremonial continúa teniendo un enorme peso y donde la participación sigue siendo masiva generación tras generación.
La emoción se podía palpar este sábado, día de San Úrbez, con la procesión, la misa y después, la actuación del dance. Dentro del templo, sus integrantes han vuelto a desempeñar un papel central, formando entre los bancos y acompañando la salida de la comitiva con una puesta en escena solemne y perfectamente sincronizada.
Ya en la plaza, el grupo local ha protagonizado uno de los momentos más esperados de las fiestas con la interpretación de sus mudanzas, acompañados por el sonido constante de la gaita, otro de los elementos inseparables de las celebraciones de La Almolda.
El mayoral del dance, Blas Samper, ha destacado el enorme trabajo y compromiso que requiere mantener viva esta tradición. «Es muy trabajoso y exige muchísimo esfuerzo y coordinación, pero los danzantes lo hacen de corazón, porque aman a su pueblo y sus tradiciones», ha señalado.

A la izquierda, una de las bailarinas, que se sitúa siempre en el extremo de la formación.
Dentro del dance, una de las figuras que más llama la atención es la de los bailarines, niños y niñas que se sitúan en los extremos del grupo marcando la línea de formación y portando el denominado monchón, un palo adornado con flores y cintas de colores similar al que utiliza el mayoral. También destacan los denominados volantes, que durante la última mudanza chocan los palos arrodillados.
La alcaldesa de La Almolda, Montse Ordovás, ha subrayado precisamente la intensidad emocional con la que se viven ambas jornadas. «Son dos días muy intensos y muy especiales. Hay que vivirlos para entender realmente lo que significan y lo que se siente», ha señalado.
Ordovás también ha puesto en valor cómo tradición y convivencia siguen caminando de la mano en el municipio. «Participa todo el mundo, mayores y jóvenes. Y eso es lo más bonito, ver cómo las tradiciones siguen pasando de generación en generación», ha añadido.
Las celebraciones continuarán este domingo con misa en honor a los cofrades difuntos, concurso infantil de dibujo, espectáculo familiar de Almozandia Teatro y café concierto en homenaje a la tercera edad a cargo de Alaska On Tour, grupo que también protagonizará la sesión continua de baile de la tarde-noche.
El lunes seguirán las actividades infantiles, el café concierto del Trío Zenitry, la entrega de premios del recorrido de caza y del concurso de guiñote, además de la merienda popular y la tradicional quema de ron.
Las fiestas se cerrarán el próximo sábado 30 de mayo con parque infantil, encierro chiqui, comida popular, ronda de peñas y la verbena final a cargo de la orquesta Marfil.

La formación también ha actuado frente a la iglesia.





















