800.000 € para recuperar el monte de Leciñena y Perdiguera

Más de 800 hectáreas ardieron en el incendio de 2019.

Bayona y Garcí­a
Bayona y Garcí­a

El director general de Medio Natural y Gestión Forestal, Diego Bayona, ha visitado este viernes una parte de las 860 hectáreas que el pasado 23 de julio de 2019 resultaron afectadas por el incendio forestal ocurrido entre Leciñena y Perdiguera, donde ha anunciado una inversión de 800.000 euros para su recuperación. Las actuaciones incluyen la replantación de ejemplares así como la rehabilitación de los caminos y pistas, la tala de madera quemada y la mejora del hábitat.

No será la única zona arrasada por el fuego en la que invertirá la DGA. De hecho, hay reservados 2,6 millones de euros para este tipo de actuaciones. Del total, dos millones de euros estarán destinados a diferentes zonas de la provincia de Zaragoza y 600.000 € a la restauración forestal de diversos espacios naturales incendiados en Teruel. Para Bayona, «invertir en gestión forestal es invertir en el desarrollo sostenible de un territorio cada vez más despoblado y envejecido».

De hecho, esta inversión, una de las mayores de los últimos años, no solo permitirá la recuperación de los montes incendiados sino que también supone un revulsivo para la creación de empleo en el medio rural aragonés. En palabras de Diego Bayona, «debemos volver nuestra mirada al territorio, comenzar a ver en la gestión forestal una oportunidad de desarrollo sostenible para nuestro medio rural. La restauración forestal, en este caso, significa recuperación del medio, de las especies y del hábitat, creación de empleo, pero también restitución de un paisaje que, de forma natural, tardaría años en recuperarse y que es esencial para las actividades económicas vinculadas a los usos turísticos y recreativos del territorio».

De todas las actuaciones que se han planificado con esta inversión, algunas vienen a completar otras intervenciones realizadas en años anteriores. En el caso de Perdiguera-Leciñena, la restauración se encuadra bajo un proyecto completamente nuevo que busca respetar la vegetación actual de la zona. La mayor parte de las especies que se replantarán pertenecen a las especies de Pinus halepensis y Sabina albar, cada una representarán un 40% de los ejemplares a restaurar. Otros ejemplares que se utilizarán en la repoblación, aunque en menor número, serán la Sabina negral y carrasca. Actualmente, la regeneración natural es inexistente en el caso de la sabina, no ocurre lo mismo con el pino que, aunque de forma irregular, se ha regenerado por el territorio.

Además de la repoblación de ejemplares de árboles, el proyecto de restauración conlleva actuaciones tan importantes como la rehabilitación de los caminos y pistas, la tala de madera quemada, la mejora del hábitat y la colocación de parte de la madera extraída en fajas que se situarán en las zonas de mayor pendiente para evitar la erosión del terreno.

El alcalde de Leciñena, Raúl Gracia, ha valorado de forma positiva las actuaciones previstas, que, según ha detallado, incluyen además la creación de tres nuevas balsas de agua en beneficio de la fauna de la zona. Durante la visita, el edil ha insistido en la importancia de «priorizar» la recuperación de las pistas y además, ha aclarado que las actuaciones de reforestación se centrarán en aquellas zonas en las que la naturaleza requiere de más apoyo. Según ha detallado, de cumplirse lo previsto, los trabajos darán comienzo en primavera de 2022 y para su ejecución, hay un plazo de cuatro años.

Según Bayona, «los incendios forestales tienen un impacto devastador para el medio, las consecuencias visibles son la destrucción del ecosistema y del paisaje. La vegetación que arde deja de aportar oxígeno y de capturar CO2. Además, se pierden gran variedad de organismos y animales a los que la vegetación da cobijo y alimento». El director considera que «a largo plazo, la pérdida de suelo por la erosión tras un incendio es la más grave de todas las consecuencias que trae un incendio forestal, la destrucción de la estructura superficial del suelo y el arrastre de cenizas origina una compactación que impide la penetración del agua y, por lo tanto, impide la humidificación del suelo y su regeneración. Además, las cenizas que arrastran las lluvias torrenciales contribuyen a aumentar la turbidez y contaminación de las aguas superficiales y subterráneas». Asimismo, «gestionar nuestras masas forestales, así como trabajar en prevención de incendios forestales, es fundamental para evitar el impacto del fuego, sin embargo –ha añadido- debemos ser conscientes de que esto no significa que desaparezcan definitivamente los incendios forestales. Está en nuestras manos ayudar a la naturaleza a recomponerse tras un impacto así».

Incendio forestal de Perdiguera-Leciñena

El incendio tuvo lugar el 23 de julio de 2019, con una extensión de 860 hectáreas que afectó a los montes de utilidad pública número 255, 256, 258 y 269, pertenecientes al ayuntamiento de Leciñena, así como el monte de utilidad pública 259, del ayuntamiento de Perdiguera, ambos en la provincia de Zaragoza.

La superficie forestal afectada por el incendio fue de 592 hectáreas, siendo el resto cultivos, en una superficie de 276 hectáreas.

En cuanto a las especies afectadas, en su mayoría Pinus halepensis y, en menor medida, Sabina albar, especies que serán protagonistas principales de la actual restauración proyectada.

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