«No es lo mismo envejecer siendo hombre que mujer»

Anna Freixas participó en los actos del 25N en Sariñena.

Anna Freixas junto Marí­a Dí­az Bello.
Anna Freixas junto Marí­a Dí­az Bello.

La escritora y psicóloga feminista Anna Freixas (Barcelona, 1946) cree que las mujeres viejas -como ella misma se define- sufren una doble discriminación, por su género y por su edad. Así lo dijo este jueves en la localidad de Sariñena, donde participó en el acto central organizado dentro de la campaña contra la violencia de género impulsada por la Coordinadora de Asociaciones de Mujeres de Los Monegros, junto a 25 ayuntamientos y la propia Comarca.

Para empezar, tal y como defiende en su último libro, «;Yo, vieja»; (Capitán Swing), Freixas insistió en la necesidad de eliminar las connotaciones negativas «a lo que constituye casi un logro». «O, al menos, una suerte», puntualizó. «Ser viejo significa que estás en un nuevo ciclo vital y que has tenido la suerte de vivir muchos años. No tiene lógica que sea algo despectivo; es algo que está en nuestro ser», señaló la escritora, contraria a los eufemismos. Para ella, una vieja es una vieja, aunque en su libro también usa otros términos como veterana o pionera. Y es que, tal y como señala, las que ahora peinan canas son las que alcanzaron importantes conquistas sociales como las leyes relativas al divorcio, el aborto o la violencia de género.

Freixas dejó claro que busca «normalizar» esta nueva etapa de la vida, pero también asociarla a la libertad, el respeto y la dignidad. «A través de este libro, quiero iluminar espacios que están oscurecidos, por los estereotipos y por las actitudes, tanto de los viejos y viejas como de aquellos que nos rodean», explicó. Y puso ejemplos sencillos frente a los que asegura que «hay que responder, con elegancia, sin ira, pero con determinación». «A veces estás en un bar y eres invisible para el camarero o la camarera o estás en el hospital y alguien se refiere a ti como «;abuela»; y puede que ni seas madre o utiliza un lenguaje infantilizado. No hay maldad, pero sí una falta de respeto», dijo, insistiendo además en que los viejos y las viejas deben poder seguir siendo libres para elegir dónde quieren vivir, con quién quieren estar o qué quieren hacer. Y es que considera que en nombre del amor los hijos también pueden anular la voluntad de sus padres o condicionar su vida. Para Freixas, hay que romper con los clichés que estigmatizan y evitar que la trayectoria de toda una vida se borre de un plumazo. «Los viejos y las viejas todavía tenemos mucho que aportar y una forma de vivir que puede iluminar a la gente joven», afirmó.

La escritora dejó claro que también hay desigualdades cuando se alcanza la vejez. Y que tienen su raíz en las etapas anteriores. «No es lo mismo envejecer siendo hombre que mujer. Envejecemos como vivimos, y no vivimos igual hombres que mujeres. Tampoco aquí hay igualdad. A lo largo de su vida, los hombres han tenido una serie de privilegios que mantienen al llegar a esta etapa: tienen más dinero, disponen de más tiempo,… », explicó. Y, además, no arrastran la presión constante a la que la sociedad somete a la mujer, diciéndole de forma directa e indirecta que luche contra el paso del tiempo y se mantenga joven, además de delgada y guapa.

Freixas también habló de violencia de género al hilo de las preguntas planteadas por la conductora del acto, María Díaz Bello. La escritora advirtió de las denominadas «;trampas del amor»; y de lo que ella denomina «;compasión fuera de lugar»;, que se da por el propio imaginario colectivo, «ofreciéndose a quién no la merece», señaló, justo después de que varias de las trabajadoras del Centro Comarcal de Servicios Sociales pusieran sobre la mesa las cifras y las historias de aquellas mujeres que son víctimas de la violencia de género. En Los Monegros, hay seis en riesgo máximo y 20, en seguimiento por parte de la Guardia Civil, aunque son muchas más las que ya se han separado de su agresor, pero están en proceso de recuperación; o las que todavía no son conscientes o no han aceptado que se encuentran en esta situación. Para ayudarlas a recuperar su identidad y mirar hacia el futuro, la Comarca, junto al Ceder Monegros, impulsaron un programa pionero, «;Tejiendo Sororidad»;, donde las víctimas cuenta con el apoyo de otras mujeres que han pasado por su misma situación.

El objetivo final es lograr su empoderamiento, que, según Freixas, necesita de cuestiones básicas como alta autoestima, apoyos, formación y autonomía económica. Y no es sencillo de conseguir, por la violencia normalizada hacia la mujer y por la existencia de un modelo social que lastra su autoestima.

La cantautora monegrina Ana Marcén, natural de Leciñena, también aportó fuerza y corazón al acto organizado en Sariñena, donde también tuvo lugar la entrada de distintivos a aquellos alcaldes y alcaldesas cuyos ayuntamientos han decidido unirse a esta nueva campaña contra la violencia de género.

Después, y en este caso organizada por el Observatorio Feminista, dentro de las acciones del 25 N, Día para la Eliminación de la Violencia de Género, hubo concentración y lectura de un manifiesto en la plaza del ayuntamiento.

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