IU y UAGA abogan por «limitar» el tamaño de las explotaciones

Sus dirigentes han mantenido un encuentro en Los Monegros.

Han visitado una explotación de ovino en Valfonda.
Han visitado una explotación de ovino en Valfonda.

Izquierda Unida Aragón y la Unión de Agricultores y Ganaderos de Aragón (UAGA) han mantenido este viernes un encuentro en Los Monegros, justo en plena polémica por las declaraciones del ministro Alberto Garzón.

Sus máximos dirigentes, el coordinador y portavoz parlamentario de la formación de izquierdas, Álvaro Sanz, y el secretario general del sindicato agrario, José María Alcubierre, se han reunido para analizar la situación del sector agrícola y ganadero en la Comunidad, así como abordar la actualidad política entorno a esta actividad. Tras el encuentro, han visitado además una explotación de ganadería ovina en la localidad de Valfonda de Santa Ana.

Ambos líderes han coincidido en la necesidad de «limitar» las dimensiones de las instalaciones de todo tipo de ganaderías, más allá de la regulación ya existente en el porcino, y garantizar un modelo de explotación familiar, social y sostenible.

Sanz ha instado al Gobierno de Aragón a demostrar su apoyo al sector mejorando la ley para la “protección y modernización de la agricultura familiar y del patrimonio agrario de Aragón” que presentó el pasado julio y que se encuentra en tramitación. El coordinador de IU ha señalado que desde su grupo parlamentario se están preparando enmiendas a este proyecto de ley en el que se reconoce que la ganadería industrial de grandes dimensiones “pone en peligro tanto la sostenibilidad ambiental del territorio, como la sostenibilidad económica y social” y que la agricultura familiar “está sometida a riesgos”.

Es cierto que en este texto el Ejecutivo parece poner límites al tamaño de las explotaciones y condicionar la construcción de nuevas granjas a la recepción de estiércoles que tenga el suelo sobre el que se pretendan edificar. Pero, para Sanz, sería necesario que Aragón contara con una ley «más garantista» y «protectora» del modelo agrario social, familiar, sostenible y de ganadería extensiva y, en este sentido versarán sus enmiendas.

IU quiere introducir cuestiones que blinden el modelo de la agricultura familiar sostenible, también intensiva, con la limitación de las dimensiones de las diferentes explotaciones ganaderas (no solo porcinas) y con herramientas para una intervención que garantice una relación comercial justa ente la empresa integradora y la/el ganadero que es quien hoy en día soporta los riesgos y las cargas de las inversiones.

En esta misma línea se ha manifestado el líder de UAGA. Alcubierre ha reiterado la necesidad de limitar para el conjunto de sectores ganaderos las dimensiones de las instalaciones ganaderas y de garantizar que las políticas públicas permitan «una agricultura con agricultores» frente a la penetración de intereses especulativos en el sector. Cuestiones que IU propondrá en sus enmiendas a la futura ley.

Declaraciones del ministro de Consumo

En cuanto a la entrevista del ministro de Consumo, Alberto Garzón, al diario “The Guardian”, Sanz ha reiterado su crítica al presidente de Aragón, Javier Lambán por haber entrado «de lleno» en el «embuste» auspiciado también por los intereses especulativos del lobby cárnico y ha explicado que de forma «malintencionada» han querido confundir las diferencias entre los modelos de explotación ganadera.

«Efectivamente hay ganadería de carácter intensivo llevada a cabo por familias, por unidades pequeñas, que es sostenible, como la que visitamos hoy en Torralba de Aragón que IU protege y defiende frente al modelo extremo, especulativo e insostenible de ganadería industrial de las macrogranjas que es al que se dirigió Garzón».

«Mucho ruido sobre un tema que se ha visto que interesa a la población y sobre el que tenemos que tener una postura común: la defensa del modelo que cuida el medio ambiente, el ganado, vertebra y mantiene los pueblos vivos», ha apuntado Sanz para quien «es un hecho que la ganadería se enfrenta a la amenaza de la imposición del modelo de producción extremo, con macrogranjas, cuyas primeras consecuencias son la contaminación ambiental, del suelo y del agua, y la bajada de precios. Dos cuestiones dañinas y con las que las explotaciones familiares no podrán competir».

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